Relato Caliente: John - Mirada de Musa
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Relato Caliente: John

El calor me despierta de un sueño tranquilo, siento sus manos atrapando mi cintura aprietan mis caderas contra su entrepierna. Me distraen unos pequeños mordiscos en el hombro derecho y su boca que busca mis labios, sus besos pronto descubren mis pechos desnudos y yo misma otro tipo de calor entre mis piernas. Baja los pantalones de mi pijama junto con mi ropa interior de un sólo gesto rápido y brusco, diría casi voraz sus ojos me están comiendo mientras noto su lengua dentro de mi boca a un ritmo imparable. Se ha desnudado y sus extremidades se mueven deprisa, eso significa que si quiero jugar a este juego y empatar (correrme con él) debo despertarme y ponerme al día ahora mismo o me tendré que acabar con este calor yo sola. Saco por encima de la cabeza la camiseta y le masturbo ligeramente el miembro, enseguida oigo romper el plástico de un preservativo.

Frota su miembro plastificado contra mi centro de placer durante unos minutos, y enseguida noto su embestida rápida, no me pilla de sorpresa, me distrae el hecho de que me vacía para llenarme de él y esa sensación es la que realmente adoro del sexo, sentirlo dentro y contraer mis músculos. En ese instante oigo el gemido esperado, es como un bufido de placer y sorpresa que conduce por un camino, él quiere más y yo también. Sigo mi masaje interno unos minutos más pero él comienza a gemir casi al compás de unas embestidas que no puedo sino contener contra el colchón, yo me doy placer con mis dedos a la vez y tan sólo cinco minutos después oigo su éxtasis, llenando como un eco glorioso mi habitación. Se tumba a mi lado, se quita el preservativo y en ese momento sé que mi fiesta ha terminado antes de empezar. A duras penas estoy despierta y ahora cachonda sin posible final feliz.

Veo como su cara se transforma después de un buen orgasmo y susurra algo parecido a lo que me temía:
– Me voy, llego tarde.- dice mirando los números rojos de mi despertador.

Añade algo al final de esa frase, que llegado este punto no me importa lo más mínimo. Y para no verle, me meto directamente en la ducha no sin antes coger algo de mi mesita, con “John” nunca tengo problemas de disponibilidad es fiable 100% y no me va a dejar a medias a menos que se quede sin pilas, algo que por ahora no me ha pasado. Le llamo John “el pollón” porque rima y me parece gracioso, un juguete íntimo para momentos como este, en el que la imaginación junto con este ingenio maravilloso va a terminar lo que otro no ha querido.

Abro el grifo de la ducha y enciendo la vibración al modo medium mientras la parte que me toca el clítoris actúa como bien lo sabe hacer, sigo un par de minutos moviéndolo hasta que por fin llego al orgasmo imaginando cómo sería estar encima de mi profesor de spinning después de una de sus clases, los dos sudando entre gritos extasiados donde alguien pudiera pillarnos al entrar en los vestuarios. Grito soltando toda esta energía que me invade y a la vez acojo con gusto la paz que llega después. Saco a John de dentro de mí con cariño, lo apago y termino de ducharme.

1Comment
  • Paloma
    Posted at 21:39h, 05 junio Responder

    ¡Que bueno! Nada más fiable que un John. El mío se llamaba Moisés pero ya murió. 🙂

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