Yo no quería un vestido de PRINCESA - Mirada de Musa
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Yo no quería un vestido de PRINCESA

Sí ya sabes uno de esos vestidos en los que la novia es el centro de atención, se nota que es su día quieras o no. Pues bien, yo no quería uno de esos, no soy una princesa y es innecesario, en mi opinión, gastar tanto dinero en una única prenda para un único día.
Yo no deseaba una boda por lo alto, mis 18 invitados estuvieron de acuerdo, no hay excesos cuando vamos a celebrar que nuestras familias por fin se conocen y que los novios van a proseguir su vida juntos, ahora legalmente.
¿Qué falta en todo esto? La respuesta es ilusión.
Cuando el hombre con el que llevo conviviendo casi una década se arrodilló ante mi con una cajita entre las manos no sabía bien qué estaba ocurriendo. Es más, después del si quiero, dos palabras brotaron sin permiso en un interrogante ¿Por qué?
Siempre he creído que la acción y el drama son para las películas, el romanticismo para las novelas. Y en el instante en el que ese anillo se ancló en mi dedo supe que la ilusión por las bodas, por el compromiso, por la celebración volvería como en olas (con su poco y si vale) hasta ese día. Y uno de esos momentos llegó cuando al quinto intento un vestido se amoldó a mi estilo, a mi personalidad. Los ojos vidriosos de mi hermana y mi madre, junto con la imagen en el espejo de mi misma vestida de novia confirmaron la alegría, un momento de ilusión, un momento que disfruté, un momento único.
Yo no quería un vestido de princesa como el del póster de tamaño pared que decoraba la tienda. Mucho cancan, demasiado ostentoso, pero todo cambia cuando el reflejo en el espejo te da una imagen diferente de ti misma y a la vez una imagen que conoces bien. El equilibrio perfecto entre lo que eres y lo que seguirás siendo al margen de los títulos que quedan por venir.
Yo no quería un vestido de princesa, no soy la única que se compromete ese día, somos y seguiremos siendo un equipo, somos dos personas que se quieren y desean celebrarlo con los más allegados.
Yo no quería un vestido de princesa, y ¿sabes que?
No me caso con un vestido de princesa, es de novia, es juvenil, provocativo y blanco marfil, es mi vestido y no es de princesa.

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