Lector Enamorado Empedernido - Mirada de Musa
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Lector Enamorado Empedernido

Para comenzar este post, os dejo leer la introducción de #9miradas, tiene mucho que ver con estos días donde se celebra el amor en toda su tipología.

“Dicen que los sentimientos forman parte inherente del ser humano, que sin ellos somos como cualquier otro animal. Pero ahora preferiría no expresarlos como sé que soy capaz. Por ello me encierro en mí misma donde pueden hacer eco sin dañar a nadie.
Mi cuerpo reclama quello que sé que me pertenece, los labios me queman si no puedo besarle, mis manos anhelan su piel, y lo daría todo por una de sus miradas, por cualquier mirada.
Cuando estoy con otro le pongo su fragancia, sus gestos, sus sonrisas que con tanto celo guardo en mi corazón. Creo que sólo seré feliz si reconozco que lo nuestro no puede ser, si me convenzo de una vez por todas.
¿Cómo? grita una voz dentro de mí.
Sí, únicamente soy feliz cuando le toco, le beso y le amo.
Pero las cámaras son el único testigo.

La otra opción es no verle, pero sin él, estoy totalmente perdida.”

Y ahora un extracto del capítulo 2, espero que os guste.

Capítulo 2.- Un póster interesante + San Ballantines.

El lunes cuando atravieso la puerta del estudio de rodaje, sigo inmersa en ese estado de bienestar, con mi sonrisa franca en cualquier saludo. Me cruzo con Chris un par de veces y todo entre nosotros es igual que siempre, como si no hubiera pasado nada. A diferencia de otras mujeres, yo estoy encantada. Chris y yo somos muy parecidos, por ello es normal que nos compenetrásemos tan bien jugando al sexo, pero aparte de eso nunca haríamos buena pareja. Ya sabes los polos iguales se repelen.
El día de San Valentín me pilla en el estudio de gravación, como cualquier otro día salvo que…

Martes Febrero/14 08:05

-…Ah! y Rose hemos recibido un paquete para tí, ahora mismo lo están revisando los de seguridad.- Liz siempre tan diligente.
Voy sin demora a la sala de Marketing, y allí en el centro un gran ramo de rosas rojas lo ocupa casi todo. El ajetreo y estrés de toda la gente que trabaja aquí se detiene unos momentos en los que yo leo la tarjeta en la que pone mi nombre. Sigo notando las miradas, como si todos ellos hubieran hecho apuestas sobre de quién me las ha enviado.

Despertar a las tres de la mañana, es siempre mejor a tu lado. M.

– ¿Y bien? ¿De quién son? – pregunta Sarah, con su infinita curiosidad.
Yo sé perfectamente de quién son, lo que no quería es que las hubiera mandado. Guardo la tarjeta con el propósito de romperla nada más cerrar la puerta del camerino.
– De un admirador.- Una vez dicho esto, la gente de la sala reanuda las tareas y ajetreos propios de este lugar, algunas de las chicas con un suspiro mientras yo me voy al camerino. Allí me espera un paquete,¡por Dios que se acabe este día y sus intrigas!
Un momento después de sentarme, David llama con los nudillos, la puerta está entre abierta y le miro sin comprender. Yo continúo intrigada con lo del paquete misterioso que reposa tranquilo encima de mi mesa de café, detalle que no me ha pasado desapercibido.
– ¿Qué pasa?- pregunto.
– Nada una tontería.- y se va.
– Pues vale.- contesto en castellano. Mientras pongo toda mi atención al paquete misterioso y rompo en mil pedazitos pequeñitos la tarjeta de Michel.
Doy un par de vueltas alrededor de la mesa y me atrevo a cogerlo. Pesa poco. Lo desenvuelvo con cuidado, es una caja también en tonos cartón, sin nada escrito, más misterio y eso significa que lo que había dentro me iba a gustar de verdad, porque ya me había llevado un chasco con la “palmera de rosas”. No me detengo y abro la solapa para descubrir el contenido: un pequeño marco encuadra a la perfección dos tickets de cine ya usados, y una pequeña figura acompaña el lote, es un refresco y unas palomitas bajo un paraguas, y ese dibujo en relieve forma parte del marco donde estaban las entradas.
Me recuesto en el pequeño sofá delante de la mesa de café. El recuerdo de aquella primera cita con David en Londres, viendo mi película favorita no era el mejor, por culpa de cómo terminó. ¡Pero había más!
Debajo de todo una nota:
Vale por un beso a la puerta de tu casa, no me gustó esa despedida. DjG.
– ¡Será británico estirado! – exclamo, es el gesto más romántico que había tenido alguien hacia mí.
Nunca me habían regalado rosas, para Rosa ya estaba yo como decían mis ex, y ahora un ramo de ellas arece como una palmera en el lugar más concurrido de mi trabajo. Pero este pequeño paquete es el que me ha robado el corazón, ¡qué leches! David tenía mi corazón hace tiempo, lo que no sé con certeza es si él conoce ese dato.
Con la figura fuertemente apretada en mi mano derecha, pegada al corazón y con la izquierda colocando el marco con las entradas en el lugar más visible de todo mi camerino, ideo un plan. Tenía que devolverle la jugada, ahora la pelota está en mi tejado.

Martes Febrero/14 16:23

– …reunión hasta las 14:30, SF (sesión fotográfica) a las 16 que luego ya sabemos cómo posas cuando no has reposado la comida…y el domingo por ahora libre.- Roy termina su pedorrata como buen manager y agente, pero yo estoy distraído escuchando a medias.
¿Habría sido suficiente?¿Era una bobada o había acertado? Si tan sólo hubiera llegado unos minutos después a su camerino para ver su expresión… Y luego está el flamante ramo de rosas rojas en Marketing, ¿De quién demonios es? Ni si quiera Sarah lo sabe.
-…y Jen dice que si la vuelvo a dejar embarazada me mata.
– Lo siento Roy, hoy no estoy del todo aquí.
– Ya lo veo ya, ¿es por cierta escritora, rubia cañón cuyos tatuajes me vas a desvelar, y que es popular entre los hombres, además de tener a mi mejor amigo, del revés?
– Deja de hacer eso, sabes que no lo soporto.- digo terminando mi bol de ensalada mirando la fruta que es el postre.
– Un paquete para el señor Galeck.- anuncia un chaval con una sonrisa y vestido con el uniforme de UPS.
Firmo el albarán, y deja un pequeño paquete encima de la mesa.
– ¡Abrelo!- exclama Roy con impaciencia al ver que yo estaba dispuesto a terminar de comer antes de prestar toda mi atención al regalo…o lo que fuese.
– Vale, vale…- Rasgo la bolsa corporativa del servicio de entrega, luego el papel marrón que viene atado con un cordel de estraza, y por fin una caja de cartón idéntica a la que le había mandado yo.
¿Me lo ha devuelto? Me entran las siete angustias de pensarlo. No, no puede ser. Abro con cuidado la tapa de la caja y dentro algo que no esperaba encontrar, un pequeño álbum cuadrado, con fotografías nuestras recortadas de revistas, principalmente de la gira. En ninguna de ellas nos besábamos, sólo aparentábamos ser pareja. Pero debajo de las fotos había una libreta ajada del uso, deslizo la goma que une las tapas y descubro su letra. Toda una libreta entera de anotaciones de puño y letra por parte de Rose, esto ahora mismo vale una fortuna, y tengo interés por saber qué hay escrito en ellas, pero mi nivel de castellano es pésimo, para comprender todo este texto.
– ¡La leche! mira esto.- exclama Roy, pasando dos páginas y me enseña lo más impresionante.
A mí, una página detrás de otra de dibujos a mano cuyo modelo soy yo; con traje, sólo los ojos, mi espalda con unas alas enormes, al modo pensador, posando como el “david de miguel ángel”, una cantidad de dibujos que expresan fielmente que yo fui su modelo principal para la historia que escribió. Y Roy interrumpe mis pensamientos otra vez, anunciando una verdad obvia.
– Eres su muso.
– Dirás musa.
– Como se diga.
— —

Y hasta aquí os dejo leer, queréis saber mas? Dentro de poco estará a la venta la segunda entrega #9sonrisas, para disfrutarla a tope.

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